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lunes, 6 de julio de 2015

No tengo ni idea de lo que escribir.

Va en serio.

No se me ocurre absolutamente nada. Mi cabeza, mi mundo interior y mis pensamientos están apagados.

¿El motivo? No lo sé.

Tengo un "stupor mentalis" que no es ni medio normal. No tengo ideas, estoy disperso, me entretengo con cualquier moñada y estoy más despistado que un pingüino en un garaje.

Así que, como no se me ocurre absolutamente nada, os propongo un trato (del que puede que me arrepienta más tarde): a mi me encanta leer más que a un tonto una tiza, así que, qué os parece si a cada receta salada que suba (que como veis, es de higos a brevas, todo hay que decirlo), la acompaño con una reseña literaria. AVISO IMPORTANTE QUE LUEGO TODO SE TERGIVERSA: No voy a cobrar absolutamente nada por poner la opinión sobre un libro, esto es meramente divulgativo y de crítica personal. He dicho. Que luego tó se sabe...

Sí, lo se, tengo una ideas demasiado raras en esta cabeza loca pero, ¿dónde pone que un blog de cocina no puede incluir otras cosas? Y si lo pone, quiero verlo ipso facto.



Como parte de esta sección, he de decir que acepto propuestas de lectura. Me gusta mayoritariamente todo el genero literario que hay, desde adolescente, romántico, fantasía o todo junto. Pero los que más me pirran son los policíacos, la novela negra y los thrillers, ya sean de misterio o psicológicos. Así que, si tenéis alguna recomendación de algún libro que os haya gustado mucho, mucho, mucho, soy todo oídos :)

Y para estreno, empecemos con un libro que hace muy, muy poquito que ha salido a la venta pero que ya ha calado hondo en el mundo de la blogosfera y la no tan blogosfera...

"Responde primero a la segunda pregunta" es la novela escrita por una bloguera llamada Patricia Tablado, autora del blog "No es un desfile de modelos". Sí aun no lo conocéis, os invito a que le echéis un vistazo y os quedéis, que seguro que os encantará.

Palabra de blogger :)

Este libro es el fruto de dos años de trabajo duro en la Patchcueva, lidiando entre pequeños herederos, un leonzaco salvaje y Patchboy. El libro relata la "pequeña" aventura de una chica llamada Ingrid que, después de liarla parda con su churri, decide volverse a Madrid para probar mejor suerte.

La chiquilla es más maja que las pesetas, y estando en los madriles con su mejor amiga, le sale el trabajo del siglo por obra y gracia del espíritu santo. Casualidad, lo llaman. A partir de eso momento, es cuando empieza la parte potentorra del libro, la que te va enganchando a cada palabra, línea, párrafo y página, y que no puedes parar de leer hasta que no te enteras de todo.


En cuanto al estilo del libro, es ameno, divertido y con el toque irónico que caracteriza cualquier entrada del blog de Patricia, y eso es lo que más me ha gustado. Es como leer su blog, pero mucho más rato y sin cansarte ni un solo minuto. Aunque, ¿quién se cansa de leer sus entradas? ;)

El libro es corto, muy corto para los que me suelo leer normalmente (echando cuentas, en unas 4 horas me lo lei), pero es de lo mejorcito si quieres echarte unas risas. Yo no podía aguantarme en el metro en algunas partes del libro, todo hay que decirlo, y el sentir las miradas clavas en la nuca ante tu descojone repentino...es chachi. Así que si sois de los que os reís a la primera de cambio, agarráos los machos, que tenéis para rato.

Así que si os animáis a comprarlo, ya me contaréis. Lo tenéis en ambos formatos, tanto en papel como en formato e-book, y lo podéis pillar por Amazon :) Por si acaso, os dejo el enlace aquí

Haría una reseña más larga del libro, pero es que entonces destripo lo indestripable y como que no es plan. Hale, hale, a reírse se ha dicho, chatos.

Y ahora, os propongo un planazo de la leche...

Cogéis el libro de aquí arriba...

Os sentáis en vuestra terraza, patio, jardín (en el supuesto caso de que lo tengáis), o en el salón mismamente...

Sacáis una cervecita bien fresquita del frigorífico...

Y una gran tapa de croquetas de jamón y pollo...

Con el solecito, corriendo un poquito de aire, bieeeeeeen relajaditos...

¿Os apetece?


Estas entradas serán cortas, incluyendo la receta, claro está. Es que el salado...no le pillo mucho la fotogenia jaja tendré que practicar algo más :) Con la excusa de que se hace en caliente o no se hace, pueeeeeeeeeeeees, es más complicado hacerlas.

¡Al lío!

Super Croquetas de Jamón y Pollo (Para 2 litros)
  • 1'5 litros de leche entera (nada de semi o desnatada jiji)
  • 250 ml de nata para cocinar
  • 160 gr de harina de trigo
  • 160 gr de mantequilla o margarina
  • 150 gr de pollo y 150 gr de jamón (mi madre hizo cocido el día anterior, así que a aprovechar se dijo. Pero si no tenéis restos, con hacer una pechuga a la plancha, ya nos vale, y el jamón, tal cual)
  • 10 colas de gelatina (sí, gelatina, de la neutra de todo la vida en colas)
  • Sal, pimienta y nuez moscada al gusto
Para rebozar:
  • Harina
  • Huevo batido
  • Pan rallado
  • Panko (si no tenéis, no pasa nada, lo hacéis todo con pan rallado y listo)
Empezamos preparando nuestra masa. En un cazo bastante amplio, ponemos la leche a calentar. Esto hará que cuando hagamos el roux, no se nos quede ningún grumo en la masa. Por otro lado, ponemos las colas de gelatina a hidratar. Este es el secreto de estas croquetas. Al incorporar gelatina a la masa, conseguiremos consistencia para poder bolearlas, pero cuando se frían, la masa quedará extremadamente cremosa y deliciosa por la fundición de la gelatina. ¿Es chachi o no?

Sigamos. 

Mientras se calienta la leche (¡cuidado con el hervor!), en otro cazo amplio ponemos la mantequilla a fuego medio-bajo a fundir. Una vez fundida, incorporamos el pollo y el jamón y le damos un par de vueltas durante unos minutos, sobre todo el jamón, para que coja algo de saborcillo la mantequilla. Tamizamos la harina y se la incorporamos de golpe mientras removemos con energía. Subimos a fuego medio, y tenemos que obtener un plastón consistente. Truqui: en la escuela me enseñaron que para saber si el roux está hecho, para que luego no sepa a harina vamos, tiene que venirnos un olor como a palomitas recién hechas. Y ya lo tendremos listo. 

Una vez listo, incorporamos la mitad de la leche y removemos muy bien, intentando deshacer todo el plastón. Por último el resto de la leche. Mantenemos el fuego medio y esperamos a que hierva y se cocina durante unos 5-6 minutos. Sacamos del fuego y añadimos las colas hidratadas. Salpimentamos y añadimos un poco de nuez moscada, al gusto. 

Pasamos la masa a un bol y dejamos enfriar a temperatura ambiente para luego llevarla a la nevera toda la noche, para que coja la mayor consistencia posible, tapando con film para que no forme costra.


Y ahora, lo mas divertido.¡A bolear! Vamos cogiendo porciones de masa, y dependiendo de lo tragones que seáis, pues las hacéis más grandes o más pequeñas. Como veis, estas son tamaño jumbo jaja. Yo las hago con dos cucharas, como si fueran quenelles, y luego ya en el proceso de rebozado, se perfecciona la forma ovalada o redonda de la croqueta. Otro método es metiendo la masa en una manga pastelera, cortar la punta bastante gruesa, e ir sacando churros de croquetas. ¿Divertido, eh?

Preparamos un par de platos con harina, huevo y el panko o pan rallado. Y vamos siguiendo este orden: harina, huevo, panko o pan, huevo, panko o pan. Sí, tiene doble rebozado. ¿Y qué conseguimos con esto? pues unas croquetas extra crujientes por fuera, pero super cremosas por dentro. Os aseguro que la textura es brutal. Para que salgan bien, las tenemos que congelar durante al menos 2-3 horas. Así que, al congelador. Lo sé, son algo laboriosas, pero merecen la pena :)

Una vez enfriadas, ponemos una freidora o una sartén con abundante aceite. Personalmente prefiero la freidora, por eso de que puedes ajustar la temperatura, pero en una sartén honda y con un termómetro de cocina, va que chuta. Calentamos el aceite hasta una temperatura de 180-190ºC. Metemos un par de croquetas (4-5 por tanda, para no enfriar mucho el aceite), y cuando estén bien doraditas, las sacamos sobre papel absorbente.

¡A comer!

Mirad, mirad, echad un vistazo...




Cremosidad en estado puro :D

¡Ñam!

Dios, menos mal que me salieron bastantes, porque es que están tan ricas. Y como se pueden congelar, pues en alguna comida familiar, o en alguna fiesta o simplemente por antojo propio, las sacas, las dejas 10 minutos fuera (en lo que se calienta el aceite) y a disfrutar!

En fin, chiquilines, espero que os haya gustado la receta y la sección literaria, aunque cada vez voy añadiendo más secciones al blog jaja pero bueno, esta cabeza da para mucho.

Siento no haber publicado en más de un mes, pero el verano...ejem...salidas, excursiones, irse de fiesta, encargos varios y un laaaaaaaargo etcétera, pues como que estoy un poco disperso.

Sorry!

Nos vemos en la próxima!

Un besote y un abrazo enorme para todos los que seguís ahí, a pesar de que publique de higos a brevas :) Sois geniales!

Muaks!

Jesús

sábado, 31 de enero de 2015

Últimamente escucho de mucha gente, sobre todo de mi familia, e incluso de algunos profesores eso de "Madre mía, tú que pasa, ¿que creces por días o qué?" o "No se si soy yo, pero cada vez te veo, estás más alto".

A ver, hijos de mi vida.

Como pequeña aclaración, y para que sepáis de lo que estoy hablando, mido 1'87. La última vez que me dijeron esto fue hace dos semanas. Hace dos semanas medía exactamente lo mismo: 1'87. Señoras y señores, si me ven más alto, o son las zapatillas que llevo o sois vosotros los que menguáis, porque yo no crezco ni un solo centímetro más.

Vamos, como no tengo problemas con mi altura ni nada, como para crecer un par de centímetros más. En el supuesto caso de que creciera, mi tope sería de 1'90, pero de ahí para arriba, pasando que es gerundio. No quiero crecer más, y mira que me dicen que hasta los 21 todavía quedan. Acabo de cumplir los 20 (que me han sentado como un tiro en el estómago). Como en este año, cosa que dudo, crezca tres centímetros más, el tiro ya me lo pego yo.


Que aunque ser alto parezca muy bonito (que en algunos casos, lo es, pero no siempre), tiene sus pros y sus contras como cualquier otra cosa. Y, como bigardo que soy, relataré desde mi punto de vista esas cosillas cotidianas de la vida que, por suerte o por desgracia, me la alegran o me desgracian la vida. Y, por qué no, cosas que me dice la gente y que en realidad, no son taaaaaaan divertidas.

Empecemos pues, a ver si consigo alegraros el día un rato ;)

"Los altos podéis llegar a todos lados". Cliché donde los haya, madre de dios.

Sí, podemos llegar a los rincones más altos de la casa, tales como estanterías, armarios y demás cosas. Pero, por favor, una cosa es que podamos llegar a lo que está a nuestro alcance, y otra muy distinta es que esa cosa esté un metro por encima de ti y te digan "Cógelo tu, que eres alto". A ver, que el medir tanto no viene con un pack de Gadgetobrazo incorporado.

Eso sí, como vean que puedes llegar a un sitio al que ellos no llegan habitualmente, tu no te preocupes que te van a tener atado en corto cada vez que necesiten esa cosa. Porque vamos, eso me pasa la mayoría de los días con mi madre.


Otro problemilla en mi vida cotidiana. El metro y el bus.

Señores creadores de tales aparatos del mal: tengan en cuenta que el metro ochenta es solo una medida estándar a la hora de hacer las cosas, pero si se les presenta alguien que sobrepase esta medida (he llegado a ver a chicos en el metro más encorvados que una montaña rusa), entrarán agachados o se darán de bruces con las agarraderas y barras metálicas.

Culpable de todo ello.

Más de una vez me he dado un coscorrón con las barras de los buses, y en el metro (no sé por qué), en algunos vagones me doy en el cogote al salir o al entrar en el vagón, cosa que no entiendo. Si tienen todos la misma altura, ¿cómo es posible que me dé a veces sí y a veces no?.

Curiosidades mundanas.


Llegamos a una de las mejores partes.

La cama.

Ese lugar placentero, que después de un día de tocapelotismo máximo, te apetece coger con ganas para dormir a las mil maravillas...

¡MEEEEEEEEEEEEEEEEEEECK! Error 747.

Mi cama es de 1.90, pero creo que, lo que los fabricantes no entienden, es que la gente no duerme como si estuviera metido en un ataúd, tiesos, estirados y con pose de Drácula. Y si alguien en su sano juicio duerme así, no merece vivir. ¡ABURRIDOS!

Digamos que, a lo largo de la noche, voy pasando por varias series de posturas...


El problema viene cuando tus pies se salen de la cama en la postura 13. Para más inri, duermo en una litera, por lo que la parte trasera está con una madera que me impide sacar los pies. Posturas posibles: 3,7,14,15 y 17.

Si, a todo esto, le sumamos que tu hermana duerme en la cama de arriba y que a la mínima salta preguntando que qué hago, pues nada, party loca.

De algún modo u otro me acabo durmiendo, claro está. O no, porque Morfeo últimamente no deja de darme por saco con su insomnio. Más majo...

Prosigamos...

El coche. Otro artilugio del demoño. Cuando tienes un monovolumen como mi papi, todo va a las mil maravillas. Amplio, espacioso. ancho, muuuy ancho. Pero cuando tienes un turismo, agárrense los machos que la diversión está asegurada. Bache en la carretera, cocorotazo al canto. Menos mal que siempre intento sentarme en el asiento del copiloto, pero algunas veces, ir de pasajero es un pelín incómodo.

Veo los Kia, los Toyota, los Citroen estos super anchotes y me muero de la envidia. Sí, necesito un coche, y el carnet primero. Pero tiempo al tiempo.


Creo que, ya para terminar otro de mis monólogos, toquemos ya el tema que más rabia me da: los zapatos. Zapato, deportiva, bota que me gusta por internet, talla que no tienen. Calzo un 46, que no es poco, y puf, para encontrar una deportiva chachi de mi talla, es para gozarlo.

Hace poco me metí en AliExpress, y hay muchas deportivas chulas, pero siempre, siempre, siempre se quedan estancadas en el 41-42. Fabricantes, por el amor de dios, ¡haced tallas más grandes, por favor!

Luego también, al andar voy pisando al que tengo delante cada dos por tres. Y la frase es siempre la misma "¡Ay, me has pisado! Si no tuvieras los pies tan grandes...". Ummmm, ya, claro. Qué hago, elegid: me los acorto, me los amputo o voy de rodillas.

O todas a la vez.

Además, como aclaración, si me veis más alto algunos días, por favor, miradme a los pies. Si llevo las Timberland, estoy 2-3 cm más alto. Si llevo las Vans o las Converse, mido lo mismo. Si llevo las deportivas, para igual que con las Timberland.

Pero, por dios, si llevo las Vans, y me veis más alto...mal vamos, señores.


En fin, chiquines y chiquinas, que ser alto está muy bien y todo ese rollo, pero en algunos casos se lía parda. Menos mal que mi novia es bastante alta, que si no...

Y ahora, vamos a lo que vamos, a lo que de verdad nos interesa, que después de toda la chapa que os he soltado, pues, que menos que recompensároslo con una rica pizza.

Así que, empecemos, que esto e muy sencillito y en un par de horias tenéis la cena lista ;)

Pizza de Champiñones, Jamón y Rulo de Cabra
Para la masa:
  • 250 gr de harina de fuerza
  • 170 gr de agua templada
  • 3/4 de cucharadita de sal
  • 2 cucharadas generosas de aceite de oliva
  • 10 gr de levadura fresca
Para el relleno:
  • Queso mozzarella rallado
  • Salsa de tomate (simplemente, 150 gr de tomate frito mezclado con orégano, perejil, ajo seco y pimienta. Al gusto, como siempre)
  • Champiñones
  • Canónigos
  • Jamón serrano
  • Rulo de Cabra
  • Tomates cherry
  • O lo que más rabia os de :)

Primero, disolvemos la levadura fresca en el agua templada. En un bol o en la amasadora, ponemos todos los ingredientes y empezamos a amasar. Tenemos que conseguir una masa fina y elástica. Tardaremos unos 8-10 minutos.

Damos forma de bola, y dejamos levar unas 2-3 horas, gasta que haya doblado su volumen. 

Una vez haya crecido, precalentamos el horno a 210ºC.

Estiramos nuestra masa, y la ponemos en la bandeja. Yo tengo unas perforadas especiales para pizza, pero en las normales del horno también sirven. Ponemos la salsa de tomate, el queso, los canónigos, los champis laminados, el jamón serrano, el rulo, y los tomatitos partidos a la mitad. Esta es solo una opción, pero podéis rellenarla con lo que más os guste.

Dejamos que la masa leve unos 10-15 minutos. Es lo mejor para tener un borde gordote. ¡Me encantan! Y quien no se come los bordes de las pizzas, no tendrá hueco en mi casa. Es bromis ;)

Una vez el horno esté caliente, ponemos la bandeja en la parte más baja del horno. Horneamos de 15 a 20 minutos, hasta que esté doradita y tostada.

¡Y ya la tenemos!


Ahora toca disfrutarla a tope, que está muy rica. Yo le puse los canónigos al principio, pero resulta que se ponen al final para evitar que se torren. En fin, ponerlos cuando más os guste, al principio o al final jeje

Espero que os haya gustado esta nueva receta salada, y perdón por la tardanza, que me tienen absorbido por completo.

Un besazo enorme y un abrazote fueeeerte fuerte!

Muaks!

Nos vemos por las alturas!

Jesús

martes, 11 de noviembre de 2014

Últimamente no duermo. Y con últimamente quiero decir las últimas tres semanas. Llego de clase, ceno, estoy un rato con el portátil, y me voy a la cama. Para intentar relajarme, siempre me pongo algo de música, lenta, relajante, lo normal para conciliar el sueño. Pues bien, si me voy a la cama a las 12, hasta las 4 no consigo dormirme.

¿La culpa? Mi cabeza y mi imaginación.

Espero no ser el único al que le pase pero, no os ha pasado que en algunas canciones, por no decir en todas, que os empezáis a crear historias o cosas que os gustaría que pasaran o cosas que os gustaría cambiar, y automáticamente, cuando sale esa canción, la empezáis a recordar una y otra vez. ¿Sí? ¿No? Pues yo si.

¿El problema? Pues que cuando intentas quedarte dormido con esa música relajante pero cuando sale la canción empiezas a recrear la historia, pues...como que es difícil quedarse dormido. Le das vueltas a las cosas, cambias esa historia una y mil veces, y mi cabeza no para de trabajar, y trabajar y nada, que es imposible, hasta que por pura inercia, pues acabo quedándome frito.


Si soy al único que le pasa: ¡SOY ESPECIAL! Si no, bienvenidos al fascinante mundo del insomnio y las ralladas mentales transitorias. Y no penséis que es solo la música, ojo, porque el mundo de los sueños, con eso ya flipais en colores sin haber tomado nada.

Hay días en los que recuerdo con total exactitud todos los sueños que he tenido a lo largo de la noche, que casualmente suelen ser en los que hablo por las noches cual sonámbulo. Mi hermana, la pobre, santa paciencia la suya con mis desvaríos nocturnos. Si no la pongo verde, me creo que se me ha perdido una bola del bingo (caso real), o que estoy hasta arriba de pedido y mando a la persona que me lo ha encargado a freír espárragos. O (esto es lo más gracioso de todo) simplemente, me pongo a gritar, o a hablar fuerte, o a reír.

Sí, señoras y señores, si quieren pasar una divertida y apasionante noche conmigo, duerman en la misma habitación. Diversión asegurada.

El caso, que luego a esos sueños intentas buscarles alguna razón de ser, y joder, es más complicado que hacer ganchillo a la luz de las velas, no me jodas. Luego están esos que por obra y gracia del espíritu santo, tienen sentido o les encuentras el sentido después de rebanarte los sesos.

O lo mejor de todo lo habido y por haber: los déjà vu.


Más de una vez he tenido déjà vu's y me he sentido la persona más tonta del mundo. Ese momento en el que tu cerebro hace clic y dices "Esto ya lo he visto antes" pero no recuerdas absolutamente nada hasta que ya lo tienes delante. De verdad, yo me siento la persona más tonta del mundo. Aunque, mirándolo desde un punto de vista lógico, eso nos permitiría adelantarnos a esos acontecimientos, por lo que eso que hemos soñado, no pasaría, y si no llegara a pasar, a lo mejor desencadena un efecto mariposa bestial que acaba en otra cosa algún peor.

Cerebro, a veces me sorprende lo inteligente y lo estúpido que llegas a ser. A ver por qué leches no puedes soñar con el futuro y acordarte.

Bueno, mejor no. Con un Sandro Rey ya nos sobra y nos basta.

Luego ya está el summum de todo esto, que es cuando juntas la música o los sueños, osease, esas historias que te imaginas escuchando música, empiezan a interferir en tus sueños y se arma la de dios. O por ejemplo, que se te empiezan a meter caras conocidas sin ton ni son en las que tu mayor incógnita es: "¿¡Pero tú qué coño haces ahí?!" Todo esto tendrá alguna razón de ser, digo yo, pero la rallada es máxima.

Al menos, yo, me como el tarro cada dos por tres.


Por último y para acabar este soliloquio tan interesante que os acabáis de tragar como lectores benditos que sois (el de arriba os lo pague con una buena novia, novio, lo que queráis), me queda un último punto: los libros.

Ya que estamos, si cuela, cuela. Y si os aburro, pasad a la receta, que estará después de la siguiente foto.

El mundo de los libros es fascinante. Haya peli o no después del libro, tu te montas tu propia película, te imaginas las cosas como te da la realísima gana y piensas que tu podrías ser el prota de ese libro.

Te puede pasar varias cosas con un libro: que ojalá (en algunos casos, no en todos), te pasara lo que pasa en ese libro, que después de leerte el libro el final sea un truño y lo quieras cambiar, que te de miedo el libro y los dejes a la mitad por tener demasiada tensión, o que se despierte tu imaginación interior y empieces a despotricar cuando te vayas a la cama.

Libros que me han perturbado mi sueño: Harry Potter (todos y en especial los últimos), Jurassic Park, La mano del Diablo, La llave del destino y ahora los últimos que me estoy leyendo, La Biblia de los Caídos. Eso de que aparezcan mortífagos, cuervos sacando los ojos a niños, el diablo personificado intentando matarte y cosas varias, no mola. Dicho lo cual, me provoca un insomnio de la releche porque cada vez que cierro los ojos, veo esas imágenes una y otra vez.

Ya me dirás tu cómo se duerme un experimento de adulto con semejante cosas en mente.

¿Solución? Valium, té de cannabis y melissa y ya que estamos, un porro y sartenazo en la cabeza. Why not?


Y ya paro. Sí, la imaginación no tiene límites y a veces nos juega muy malas pasadas, viendo cosas donde nos la hay, expresándose de forma involuntaria cuando en realidad tenemos ganas de decir o de hacer esas cosas estando despiertos o simplemente, le gusta complicarse la vida con problemas sin sentido, porque como somos tan así, pues ale, vamos a divertirnos un rato.

En fin, santa paciencia que tenéis por leer todo esto, pero oye, uno que tienes momentos de lucidez mental y que sale solo. Si habéis llegado hasta aquí, merecéis un monumento, y si no, también ;)

Y ahora, lo que toca, vamos con la receta.

En uno de esos momentos de lucidez mental, se me ocurrió hacer un pan que fuese integral pero que a la vez esté rico, y como en clase nos enseñas varias cosillas relacionadas con el pan, pues oye, imaginación al poder y que sea lo que dios quiera.

Es un pan sin masa madre, con una fermentación lenta y una hidratación del 50-55%, por lo que es un pan con una miga contundente, ideal para tostadas o para comer tal cual, o con un chorrito de aceite, tomatito, jamón serrano. Ains, que hambre...

Pues nada, empecemos.


Pan de Centeno, Romero y Semillas de Amapola
  • 600 gr de harina blanca de fuerza
  • 200 gr de harina de trigo floja
  • 300 gr de harina de centeno integral (yo la compro en El Amasadero)
  • 450 ml de agua templada
  • 100 ml de aceite de oliva
  • 20 gr de sal
  • 25 gr de levadura fresca o 13 gr de liofilizada
  • 2 cucharadas de semillas de amapola
  • 1 cucharadita de romero seco
Primero, disolvemos la levadura en el agua templada.
En un bol o en el bol de la amasadora, ponemos todos los ingredientes menos el agua con levadura. Mezclamos bien. Añadimos el agua y comenzamos a amasar. Si lo hacemos con amasadora, serán unos 15-20 minutos de amasado. Si es a mano, amasamos 5 minutos, reposamos 2 minutos. Haremos esto 5 veces, teniendo un amasado total de 25 minutos y un reposo de 10.
Un vez amasado, untamos un bol con aceite, boleamos la masa y ponemos en el bol, tapada con film. Llevaremos a la nevera 24 horas o durante toda la noche.

Al día siguiente, precalentamos el horno a 180-190ºC.
Sacamos la masa del bol, quitamos el aire a la masa y la cortamos en tres porciones iguales. Untamos un molde rectangular de unos 30 cm de largo con aceite y ponemos nuestras tres pelotas de masa dentro. Pintamos la superficie con aceite de oliva y espolvoreamos por encima pipas, semillas de amapola, romero, nueces, lo que queráis. 
Tapamos con film y dejamos levar hasta que doble su volumen. Dependiendo de la temperatura que haya, tardará más o menos. Yo lo que hago, para que leve antes y como la masa está algo fría, meto en la cocina un calefactor y ale, a crecer. Creo que este en 40-50 minutos estuvo si no recuerdo mal.

Una vez levado, tapamos por encima con papel de aluminio sin hacer presión y metemos al horno por 40 minutos. Quitamos el aluminio y dejamos dorar por encima unos 5 minutos. Sacamos el pan del molde y lo volvemos a meter para que dore la parte que ha estado en contacto con el molde, unos 10 minutos, hasta que dore. 
Dejamos enfriar y a disfrutar.


Como veis, es un pan sin grandes complicaciones y altamente personalizable. Siguiendo la receta base podéis añadirle lo que queráis: pasas, nueces, arándanos, pipas de calabaza, de girasol, frutas deshidratadas o escarchadas. 

En definitiva, una receta, muchas variantes.

Si no encontráis harina de centeno, podéis sustituirla perfectamente por harina integral. No quedará igual de sabor pero estará igualmente rico.

La miga que tiene es muy parecida a la de un pan de molde, solo que algo más densa y húmeda. Como os he dicho, en tostadas está buenísimos, ya sea con dulce o salado.







En fin, espero que os haya gustado esta receta sacada de un momento de lucidez mental, que para inventármela en un rato que tuve, pues oye, no ha salido mal la cosa.

Ya va siendo hora de que toque algo dulce, ¿no?

A ver si me aplico y busco algo rico, rico, que como ahora es temporada de calabaza, algo se me ocurrirá.

Pues nada, nos vemos en la próxima entrada!


Un besote enorme a todos y gracias por estar ahí y por leerme y aguantarme!

Sois geniales!

Muaks!

Jesús

jueves, 30 de octubre de 2014

Dios, apenas quedan dos días para Halloween y yo con estos pelos. ¡No me da tiempo a nada! De casa a clase, de clase a casa, y como dice mi profe de cocina "Sabemos cuando entramos pero no cuando salimos".

Pues eso.

Que yo entro a clase a las 14:30, pero la hora de salida es indefinida. ¡Olé! El llegar a casa la mayoría de los días a las 23:30 de la noche, no es bien.

¡Necesito días más largos, por favoooooooooooor! O días más largos, o menos curro en clase porque joder, (sí, un taco, y a partir de ahora puede que haya más, pero con autocontrol, no vaya a ser que se me ponga una imagen que no tengo...¿o sí? No sé, ya veré...que me lío), es que no es normal.

Vale, sí, estamos aprendiendo nuestro futuro trabajo y nos tenemos que acostumbrar a ese tipo de horarios y tal y cual y pascual, pero leches, un poquito de control, que en el horario está estipulado salir a las 22:30 -.-"


Es por eso que necesito días de 36 horas. Bueno, puede que menos, pero algo más de tiempo no me vendría mal, la verdad. Tengo unas ojeras que vamos, este año no me va a hacer falta maquillaje de Halloween, los pies me duelen un montón y tengo las espalda con más nudos que un amarre marinero.

En resumen, no valgo ni para caldo :)

Siento mucho si os dejo en un segundo plano constantemente, pero prefiero centrarme más en los estudios. Aún así, intentaré subir recetas de forma periódica o cuando pueda.

Como veis, he estrenado sección. La he llamado "Salty Side", aunque ya lo visteis en las pestañas de arriba, porque oye, no solo de dulces se puede vivir, y la cocina salada no se me da muy mal que digamos.

Y para no montar mucho esperpento con esta sección, pues he empezado por algo sencillito. Una hamburguesa. Bueno, quien dice sencillito, dice un pelín elaborado, pero bueno, merece la pena :)


En principio quería una hamburguesa normal, pero viendo que se acercaba Halloween, pues ¿qué mejor que darle una vuelta de tuerca al asunto?

Mi cabeza empezó a maquinar y a tergiversar todo lo relacionado con las hamburguesas.

Pan blanco: Descartado.

Lechuga verde tipo romana: Descartada.

Ketchup artificial: Descartado completamente.

Hamburguesa realizada con los colores de Halloween: ¡APROBADO!

¡Cling! ¡BINGO!

Queso cheddar, lechuga morada, pan de color negro, y ketchup bien rojo y sangriento. ¡Perfecto!


La verdad, no sé de dónde saqué el tiempo para hacer esto, pero lo hice. Se me juntaron quedadas con amigos, reuniones familiares y problemilas varios. Pero bueno, aquí la tenéis.

Y como me vuelvo a enrollar otra vez, empecemos con la receta, y, como toda hamburguesa, vamos a empezar por lo primero: el pan.

He elegido un pan tipo brioche, porque como lleva un montón de cosas, y bastante salsita, mejor un pan algo contundente, a uno que se deshaga al primer bocado.

¡EMPECEMOS!


Halloween Boorger!
Para los panecillos (6 unidades):
  • 500 gr de harina de fuerza
  • 20 gr de levadura fresca
  • 10 gr de sal
  • 25 gr de azúcar
  • 200 ml de agua tibia
  • 75 ml de leche
  • 1 huevo
  • 30 gr de mantequilla en pomada
  • 1 huevo con un poco de agua para pintar
Si tenemos amasadora, perfecto, y si no, pues a mano, que ahora que se acerca la Navidad y nos vamos a poner algo "frondosos", a machacarnos el brazo amasando un poco :)
Primero, disolvemos la levadura en la leche, que si está también algo tibia, mejor. Ponemos todos los ingredientes en el bol de la amasadora y empezamos a amasar. Cuando esté todo integrado, añadimos la mantequilla de a pocos. Amasamos 10 minutos, hasta que tengamos una masa elástica y algo pegajosa. Añadimos el colorante negro y amasamos hasta integrar.

Sacamos la masa del bol, hacemos una bola y la ponemos en un bol con algo de aceite. Tapamos con film y dejamos levar 1 hora o hasta que doble su volumen.

Pasado ese tiempo, sacamos la masa y cortamos porciones de unos 180-190 gramos. Boleamos las piezas y las ponemos en una bandeja engrasada o con papel de horno. Tapamos con filme y dejamos levar otros 30 minutos o hasta que doblen su volumen.

Mientras crecen, precalentamos el horno a 200ºC. Cuando hayan levado y el horno esté caliente, pintamos los panecillos con el huevo batido y los metemos al horno unos 12-15 minutos. Para comprobar que estén hechos, golpeamos el culo del pan, y si suena hueco, están listo. Dejamos enfriar.

Los panecillos se pueden hacer el mismo día o el día anterior sin problema. Si se hacen el día anterior, es mejor conservarlos envueltos en film individualmente o en una bolsa de plástico.


Sigamos con la hamburguesa: la carne.

Necesitamos:
  • 800 gr de carne de vacuno
  • 1/2 cebolla picada
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 cucharadita de perejil seco
  • 1/2 cucharadita de pimienta negra en polvo
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de salsa Perrins
  • Sal
En un bol, ponemos todos los ingredientes y mezclamos hasta tener una masa homogénea. Formamos las hamburguesas, de 150-200 gr. Reservamos en la nevera hasta que vayamos a utilizarlas.

Si queréis, también se pueden congelar, al igual que los panecillos, y cuando os de un capricho, pues hamburguesas listas :)

¡Sigamos! 


Para el ketchup casero:
  • 4 tomates maduros o 300 gr de tomate triturado
  • 1/2 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de perejil
  • 1 cucharadita de pimentón picante
  • 1/2 cucharadita de pimienta en polvo
  • 1 cucharadita de azúcar (para la acidez)
  • Sal al gusto
En una sartén al fuego, ponemos la cebolla picadita y el ajo también picadito con un poco de aceite de oliva. Rehogamos todo bien, hasta que la cebolla esté bien pochada. Añadimos los tomates, triturado o troceado. Yo usé tomate normal y lo trituré simplemente. Creo que le da mejor sabor el tomate natural, pero eso ya va a gusto y comodidad :) Añadimos también las especias, salamos un poco y añadimos el azúcar. Cuando empiece a hervir, bajamos el fuego y dejamos cocinar unos 15-20 minutos.

Pasado ese tiempo, trituramos todo bien, bien triturado. Como se queda con un color algo paliducho, podemos ponerle algo de colorante rojo y una pizquita, una mijita de nada, de negro, para que sea un pelín más oscuro. Rectificamos de sal, ponemos en un recipiente o en un bote y dejamos enfriar.

¡Seguimos!


Ya solo nos queda una cosa: el montaje. 

Necesitamos:
  • Lechuga Lollo Rosso
  • Bacon hecho a la plancha
  • Queso Cheddar
  • Tomate
  • Cebolla caramelizada
  • Salsa de mostaza y miel
Cogemos un panecillo, lo abrimos por la mitad y lo tostamos un poco en la sartén.
Para el montaje, ponemos: la mitad del panecillo (el culo), un par de hojas de lechuga, el bacon, la carne, el queso cheddar (si sois queseros, ponerle bien), el tomate, la cebolla caramelizada, nuestro ketchup casero, la salsa de mostaza y miel, y por último, la otra parte del panecillo.

¡Y ya la tenemos!

Para acompañar, podemos hacer unas patatas fritas y finiquitado el asunto :)

¿Queréis ver el corte? Vamos a empezar a salivar un poco, anda...



¿Veis la miga? ¿Veis el relleno? In generalis, ¿veis? u os ha dado un síncope. En fin, voy llamando a Urgencias que os va a hacer falta.

Es una hamburguesa bien contundente. El pan tiene miga, no se deshace, tiene un bocado rico, rico. Vamos, un pecado capital de hamburguesa :)


En fin, chicuelos y chicuelas, sé que no son horas de publicar y de andar por aqui, pero oye, cada uno saca su tiempo de donde puede, y yo los únicos ratitos libres que tengo son por las noches. Las mañanas, a tiempo completo a clase, y el resto del día...mejor ni os cuento ;)

En fin, espero que os guste la receta. Habrá, como mínimo, una receta salada al mes, o es intentaré. Así que queda oficialmente inaugirado el "Salty Side" del blog!

Un besote enorme, un abrazo inmenso y gracias por estar ahí!

Muaks!

Jesús

martes, 23 de septiembre de 2014

Como principio para otro de mis soliloquios, he de decir que si en algún momento os resulto demasiado pesado o cargante con mis historias de la vida de un adolescente crecido, o como me dicen ciertos personajes virtuales, y alguna no tanto, "neonato", pararme, amordazarme la boca, esposarme pies y manos, quitarme la conexión a internet y encerrarme en un desván.

Y tras esta breve introducción, voy a daros la chapa de nuevo ;)

Acabo de empezar a resetearme.

Acabo de darme cuenta de que me estoy reseteando.

Y acabo de darme cuenta de que me gusta más de lo que yo pensaba.

Soy una persona de costumbres. Para sacarme de mi zona de confort, anda que no cuesta ni nada. Digamos que todo el tiempo he estado inmerso o más bien atrapado en una burbuja, y tan a gusto oiga.

Peeeeeeeeeeeeero (siempre hay un pero), desde aquel momento de soledad experimental, algo en mi mente cambió. No me preguntéis el qué porque ni yo mismo lo sé, pero fue como si algo hiciese "clic" en mi cabeza.

Tal vez también tenga que ver por eso que dicen de "mens sana in corpore sano", y se ve que con el ejercicio que estoy haciendo (que por cierto, es una matada monumental aunque altamente recomendable), ha desencadenado distintas reacciones "existenciales" mentalmente hablando.