Si estáis leyendo esto, es que estoy de vuelta en la urbe. Vuelvo a tener Wi-fi, vuelvo al ruido, a la civilización estresada, a volver a ver los amigos, a salir, a todo vamos.
¡Pero ahora me quiero volver!
Si, doy mas vueltas que el London Eye, pero para eso hago lo que quiero que para algo soy mío.
Dios mío.
Ayer llegué a Madrid a eso de las ocho y pico de la tarde. El viaje ya empezaba un poco reguleras, porque nada más salir a la carretera camino de Madrid, la única tormenta, o mejor dicho, tromba de agua, de todo el verano. No llover ni un solo día (con lo que me gusta) en todo el santo verano, y el último día llover. Mal augurio.
Después de eso, casi nos comemos dos coches por el agua, gracias a las múltiples frenadas indiscriminadas que pegaban los coches de delante. Luego un accidente, retención por policías y llegada a Madrid. Mal augurio.
¡Pero ahora me quiero volver!
Si, doy mas vueltas que el London Eye, pero para eso hago lo que quiero que para algo soy mío.
Dios mío.
Ayer llegué a Madrid a eso de las ocho y pico de la tarde. El viaje ya empezaba un poco reguleras, porque nada más salir a la carretera camino de Madrid, la única tormenta, o mejor dicho, tromba de agua, de todo el verano. No llover ni un solo día (con lo que me gusta) en todo el santo verano, y el último día llover. Mal augurio.
Después de eso, casi nos comemos dos coches por el agua, gracias a las múltiples frenadas indiscriminadas que pegaban los coches de delante. Luego un accidente, retención por policías y llegada a Madrid. Mal augurio.